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martes, 27 de septiembre de 2011

Buscando el otoño.

Cuando llega septiembre me entran unas ganas enormes de encontrar a don otoño,  lo busqué el año pasado y, a ser sincera, no tuve mucho éxito, salí a la calle con mi cámara pero no lo encontré en los arboles y plantas que lucían colores y frondosidad de verano, acabé encontrándolo en los escaparates de las tiendas que ya lo mostraban. en cambio Princesa Nadie lo encontró en un árbol majestuoso que lucía ocres y amarillos, un azofaifo que jugaba con la luz del sol.

Este año también he querido buscarlo, el hecho de  que no lo encuentre no quiere decir que no me divierta así que me fui en su busca.



Lo que iba encontrando no era muy alentador, más de lo mismo pensé aunque este árbol si que está otoñando



A lo lejos vi un árbol que me llamó la atención, no lo había visto nunca y corrí hacía él.



¿Campanillas del revés?



Pues si, son campanillas al revés o paraguas de duendes o, quizás, trompetas de hadas, lo cierto es que es muy otoñal por sus colores, no tengo conocimientos de botánica pero este árbol no lo he visto con frecuencia por el Mediterráneo, quizás sea tropical.



Las campanillas son de color amarillo aunque según les daba la luz adquirían tonos rosáceos.



El árbol es todo un espectáculo con sus cascadas de campanillas colgantes que parecen hacerle guiños a la ley de la gravedad.


Es lo más otoñal que he encontrado y  no diréis que no es un gran hallazgo.



Me gustó tanto que ya no seguí buscando a don otoño, ya lo había encontrado.

Princesa Nadie ¿lo estás buscando?


Os animo a que salgáis a buscar el verdadero otoño como he hecho yo.

¡Mucha suerte!


Gracias a Carmela he sabído que este arbol además de precioso es alucinógeno, lo son sus hojas y sus flores, llevad cuidado con él.
(Que atrevída es la ignoráncia)

sábado, 16 de octubre de 2010

A vueltas con el verdadero Otoño. Conclusión

Me adentré en el paréntesis con un objetivo,
seguir buscando al verdadero otoño.
Me puse en marcha y esto es lo que encontré:
 violetas verdeando al pie de los naranjos,


arbustos con florecillas de tonos naranjas y amarillo.


Cuando eramos pequeños teníamos un lugar donde reunirnos, una vieja casa de campo que tenía una balsa, allí había ranas y nos gustaba mucho intentar cazarlas, para llegar hasta allí caminábamos por un sendero que cruzaba el lecho de un río por el que solo corre agua en época de crecida, el resto del tiempo permanece seco, quise hacer el mismo recorrido buscando a don Otoño.
Me encontré con la señorita araña que había tejido una fina telaraña solo perceptible si te fijas en las hojitas que hay atrapadas.


Caminé con cuidado de no esmorrillarme por el verde sendero,

también con cuidado con las piedras del barranco,


Atravesado el barranco era fácil tan solo tenía que seguir el camino de tierra, en el horizonte estas nubes me decían que pronto llovería como así fue.


 No era la primera tormenta así que los caracoles salieron de paseo.


 Recordé esa canción que dice caracol,col,col,saca los cuernos y vete al sol, sin embargo no sacaron los cuernos tan solo se manifestaron.


Estos no dudaron en echarse una carrera


Cuando llegué a la vieja casa quedé desolada, estaba saqueada, puertas y ventanas arrancadas y los muebles apilados en la balsa donde no había agua ni ranas. Aún se puede ver el emparrado,


 y la hiedra se ha hecho la dueña de las paredes paredes y camina pizpireta por el suelo.


De vuelta a casa seguía conflictuada y con los pies en la cabeza porque a ratos tocaban sandalias,


Otros ratos alternaba con los botines


aunque finalmente parece que ellos han ganado.


Conclusión: el verdadero Otoño mediterráneo no es el que yo fantaseaba mucho más majestuoso y propio de otros lares pero bueno ¡otoño es al fin y al cabo! y yo disfruté con el paseo y con el viento fresco que hizo cimbrear al cañaveral silbante a mi paso.
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