lunes, 5 de noviembre de 2012

En busca de Alba. Capitulo XIII.





Daniel se quedó mirando de hito en hito la rosa. 

-Se trata de un bonito detalle decorativo- pensó. ¿Qué tendrá de particular?

Alba se impacientó ante la falta de reacción de su amigo.

-¡Dani!, aterriza. Te has quedado embobado.

-Disculpa, respondió sorprendido. ¿Quieres que empecemos por este pequeño búcaro?

Alba lo agarró por la manga del abrigo y lo condujo al jardín atravesando el salón.

-Siéntate-  le dijo al tiempo que indicaba una de las sillas del cenador.

-¿Qué ocurre? Estás muy nerviosa.

Alba le contó todos los detalles relativos al descubrimiento de la rosa, lo hizo con rapidez, sintetizando, le fastidiaba tener que prestarle demasiada atención.

-No tan deprisa- interrumpió Daniel. –Me estás diciendo que alguien ha entrado en tu casa y se ha paseado por ella como si fuese la suya. Ha llegado  al jardín, ha cortado una rosa y se ha entretenido en seleccionar un búcaro que no estaba a la vista y por el estado de la flor ha tenido que ser hace muy poco tiempo. Se rascó la barbilla antes de continuar. -¿Has comprobado que todo lo demás está bien? ¿Falta alguna cosa? ¿Hay algo revuelto?

-Solo he tenido tiempo de ver la parte baja de la casa y sin contar  el detalle de la rosa todo lo demás está en orden. No falta nada aunque tendría que hacer una revisión más detallada para precisarlo, hay muchos objetos de valor, no sabría decirte- Alba carraspeó- No he subido a la torre, he preferido esperarte, la biblioteca y el dormitorio de Pedro me causan mucho respeto, no tenía ganas de acometer la visita por mi cuenta.

-Mueve el culo- aseveró Daniel al tiempo que se levantaba. Vamos a recorrer la casa habitación por habitación para comprobar si hay algo más fuera de lo normal. 

Por el gesto adusto de Daniel, Alba comprendió que el asunto no era baladí, por mucho que intentase minimizarlo no era para tomarlo a broma. Lo siguió obediente por toda la casa. Todo estaba impoluto. Amalia había hecho un trabajo concienzudo al cerrarla. No observaron nada anormal, las cerraduras no estaban forzadas y tanto los postigos como las ventanas estaban correctamente cerradas excepto las que Alba abrió al acceder por la mañana.

Mientras hacían la inspección Alba le contó  que estaba esperando al cerrajero que iría a cambiar la cerradura, también le puso al corriente de que Amalia se haría cargo de la casa con lo que estaría acompañada en todo momento exceptuando la noche.

Daniel permanecía en silencio, observando con minuciosidad cada vitrina, estanterías, cajones, cerraduras y demás que iba encontrando a su paso
.
Por fin llegaron al pasillo que daba acceso a la torre. Fueron encendiendo luces porque la tarde iba cayendo. Alba iba abriendo postigos a fin de proporcionar claridad a las estancias y al tiempo comprobar que no había forzamientos.

Subieron la escalera que les condujo a la biblioteca. Alba sintió la presencia de Pedro, si su alma estaba en algún lugar sin duda  era allí. La mayor parte del tiempo lo pasaba trabajando en sus archivos. Su mesa estaba de frente a la chimenea y a la balconada que rodeaba toda la planta, la de Alba estaba dispuesta enfrente. Siempre trabajaron así, uno frente al otro, rodeados de librerías de madera de roble con el calor de la chimenea en invierno y con la fresca brisa del mar en verano pero de eso hacía mucho tiempo. Se le encogió el corazón. Sintió  frío y cruzó los brazos sobre sus hombros intentando replegarse sobre sí misma. Daniel observó su desanimo y la invitó a sentarse.

-Sabías que esto iba  a ser difícil pero no te preocupes, en cuanto te instales la casa se llenará de vida y la nostalgia dará paso a la ilusión. No obstante tenemos que solucionar lo relativo a la seguridad de la casa. No quiero amedrentarte pero no podemos tener control absoluto sobre quién tenía llaves. Pedro pudo darlas a otras personas y no tendrías porque saberlo ¿Me equivoco?

-No, estás en lo cierto. Pedro tenía una vida y no creo que ni yo ni nadie tuviésemos que estar al corriente de la misma, era mayorcito para tener que dar explicaciones. Era un hombre sociable y tenía su trabajo y sus amistades aunque no me negarás que no es raro que alguno de sus conocidos viniese hasta aquí con el único fin de adornar el recibidor con un detalle floral.

-Es una posibilidad- río Daniel- sin embargo hay otras.

-¿Otras? Preguntó Alba con extrañeza. No se me ocurren muchas, la verdad.

-Veamos. Para empezar si el tema de la rosa tiene algún significado afectivo no tiene por qué estar relacionado contigo necesariamente, es posible que algún amigo o amiga hayan querido darle así el último adiós. Se trataría de una persona de confianza porque dispone de la llave, quizás una novia. ¿Qué sabes tú de su vida íntima?

-Poca cosa. Pedro era reservado para sus cosas, nunca me habló de nadie especial, jamás ha traído a una mujer por aquí estando yo, sin embargo no descarto que tuviese a alguien. En ocasiones salía y ponía mayor esmero en su arreglo. Lo recuerdo con el pelo peinado hacia atrás y con su abrigo largo de cachemir, usaba un buen perfume.  Estaba maravilloso. No era frecuente que saliese de forma “misteriosa” como yo le solía decir pero sí recuerdo que lo hacía. No salía de noche, me refiero a que no trasnochaba, cuando salía era alrededor de las ocho, supongo que iría a cenar y a ver algún espectáculo. Solía preguntarme por los estrenos de cine y de teatro, también íbamos juntos, era muy aficionado a ambas cosas. El no contaba y yo no preguntaba, le tenía demasiado respeto.

-Te das cuenta. Ya tenemos otra línea de trabajo. No vamos a investigar la vida privada de Pedro pero sí que hay motivos para reforzar la seguridad. En pocos minutos llegará el cerrajero, deberías poner rejas en las ventanas, un simple cristal y un postigo no suponen  barrera, cualquiera accedería dando una patada y también deberías instalar una buena alarma.



-Supongo que sería lo más sensato, transijo con las rejas pero solo en la planta baja, tampoco creo que vaya a venir el hombre araña- bromeó Alba –sin embargo la alarma la descarto de plano. Para empezar me está entrando paranoia tan solo de pensar en tanta seguridad y no olvides que Porthos estará por aquí, se moverá por toda la casa y no podría conectarla. Además me parece exagerado, ten en cuenta que siempre va a haber gente en casa, estarán Amalia, su hija y mi padre que vendrá muchas mañanas. Si me quedo sola será por la noche.

-No sé, no están los tiempos para tonterías, hay mucho robo y una buena alarma es muy disuasoria. Piénsalo, no hay prisa.

En cuanto al búcaro me lo llevaré al laboratorio de un amigo. Quizás encuentre alguna huella, sin embargo poca más podemos hacer, no hay forzamiento ni robo, no podemos denunciar sin tener controladas todos los juegos de llaves. Si alguien ha entrado usando una lo ha hecho de forma lícita- -Le tendió la mano para invitarla a levantarse- ¡Venga, pequeñaja! Revisemos el dormitorio.

Alba le dio la mano con poca gana y así subieron por la angosta escalera que daba al último piso. Fueron encendiendo luces conforme avanzaban.

El dormitorio era muy amplio, había  una cama inmensa con cabezal de madera antiguo y sendas meditas a juego que la jalonaban, estaba orientada poniente  con lo que la vista era fascinante a pesar de que la noche impedía ver poco más que el cielo jalonado de estrellas y la negrura del mar. El dormitorio disponía de un baño y un vestidor. Sobre una de las mesillas se veían algunos objetos personales de Pedro. Un móvil que estaba apagado, un juego de llaves, una billetera de piel y una agenda electrónica. 

Daniel se daba cuenta del mal trago que estaba pasando su amiga y le habló con tono animado. 

--Tienes que personalizar la casa, has de tomar posesión de ella dándole tu impronta. Los muebles son preciosos pero demasiados serios para ti, no te hacen juego.

-Este dormitorio es el único al que yo apenas subía, lo consideraba territorio privativo y Pedro tampoco pasaba aquí mucho tiempo. Siento respeto por todo, no me atrevo a tocar sus cosas. Amalia se va a ocupar de la ropa y demás cosas personales aunque tendré que ayudarla. Qué poco me gusta esto, Dani- Abrió la puerta de cristal que daba acceso a la balconada y se quedó reclinada sobre la barandilla mirando al infinito.
Daniel la dejó tranquila unos minutos situándose a su lado en la barandilla, también miraba al infinito mientras recordaba la angustia que pasó por partida doble, primero al perder a su padre y poco tiempo después a su madre.

-La muerte es devastadora, Alba, se lleva a nuestros seres queridos sin embargo nosotros permanecemos aquí y flaco favor nos hacemos torturándonos con ello. Por experiencia te puedo decir que el tiempo ayuda a aprender  vivir con ello, no quiero decir con ello que olvidarás. No será así, tan solo aprendemos a controlar el dolor.  Cuando pienso en mis padres lo hago desde una óptica positiva recordando los buenos momentos y en ese punto intento quedarme  porque si me dejase llevar por el dolor me podría a llorar con tanta pena que no sería capaz de parar. 

Alba se dio cuenta del tremendo esfuerzo que estaba haciendo Daniel, se sintió egoísta. Sin decir palabra se situó detrás de él y lo abrazó con fuerza. Recostó la cabeza sobre su espalda y sintió la tibieza que emanaba su cuerpo, aspiro su aroma y cerró los ojos dándose cuenta de lo mucho que le quería. Le hubiese gustado transmitirle con ese abrazo toda la ternura que su melancolía le inspiraba.

-Discúlpame. Se me olvida tu sufrimiento, soy una egoísta- dijo quedamente.

El timbre sonó con fuerza dos veces seguidas rompiendo la magia del momento.

Alba se separó de Daniel con desgana. -Debe de ser el cerrajero, vamos.

Bajaron con rapidez las escaleras y mientras Alba atendía al cerrajero, Daniel se dirigió a la cocina en busca de un paño con el que coger el búcaro, lo metió en una bolsa y tiro la rosa al jardín. 

-Debería de instalar una cerradura Fac adicional en cada puerta, son más difíciles de forzar decía el hombre que ya estaba cambiando la de la puerta principal.

-Me parece bien ¿podría hacerlo esta misma tarde?

-Claro, siempre traigo material por lo que pueda surgir.

Daniel se incorporó a la conversación.

-¿Hace usted trabajos de cerrajería? Me refiero a si instala rejas en el exterior.

Si, llevamos a cabo trabajo de todo tipo. Si están interesados puedo tomar las medidas y hacerles un presupuesto. Por lo que he podido ver se trata de ventanales antiguos y habría que preparar una rejería adecuada y que al tiempo fuese lo más segura posible. Al tratarse de una vivienda en planta baja la dificultad es mayor. Les aconsejo un buen sistema de alarma.

-Ni hablar. Intervino Alba con firmeza. La alarma no me sugiere seguridad si no dificultad para transitar por la casa si está activada.

-No es necesario que la actives cuando estés en casa- dijo Daniel en un intento de hacerla razonar, puedes dejarla conectada si piensas salir o también puedes activarla por sectores si estás en el interior.

-Su marido tiene razón- dijo el cerrajero mientras atornillaba la nueva cerradura.





Daniel miro divertido a Alba al escuchar la frase y ella  no creyó necesario sacarle de su error pero comprendió que le resultaba más cómodo tratar con Daniel los detalles técnicos así que decidió dejarlo en sus manos y subió a la torre con el fin de ir vislumbrando los cambios que podría hacer en el dormitorio.

Estaba decidida, se iría instalando a lo largo de la semana y en cuanto viese a Amalia le haría un buen interrogatorio acerca de las intimidades de Pedro, quizás conociese detalles que avalasen la teoría de Daniel y aquella rosa hubiese sido el adiós póstumo de alguna mujer que llorase su pérdida. También pensó en su padre aunque no pensaba preguntarle. Si fue un episodio que no quiso revelar en vida no se lo sacaría ni con un potro de tortura.


-Te llevo a casa- le dijo a Daniel cuando el cerrajero terminó su trabajo.





Cuando la luz de los focos posteriores dejó de verse al tomar la primera curva el hombre que había estado apostado frente a la ferretería observando a Alba y Amalin accedió al jardín saltando el muro de la parte posterior. Se dirigió al pasillo lateral y escarbó en la enredadera que tapizaba esa parte de  la fachada dejando  al descubierto una rejilla que no hubiese estado visible con el recubrimiento de hiedra. Dicha rejilla servía de aliviadero  a los humos de la chimenea. Una vez la apartó, no sin cierta dificultad, empujó con las manos el escritorio que la tapaba por el interior y escurriéndose por el angosto hueco accedió a la salita de los ventanales. 


Continuará...






25 comentarios:

Aglaia Callia dijo...

Hola, Wendy, qué gusto leer tan pronto un nuevo capítulo, que se me ha hecho corto porque lo he devorado. Me encanta la interacción entre Daniel y Alba, y no sé si te lo he comentado, pero me gusta mucho la forma tan intimista en que narras, es como si estuviera presente en esas charlas, puedo percibir las emociones de los personajes por medio del diálogo, eso es genial.

Y el final, qué angustia, no me gusta nada, pobre Alba, me preocupa ese extraño.

Bueno, te dejo un beso y me quedo con la espina clavada hasta el siguiente capítulo.

Besos.

Anna Soler dijo...

Wooooo genial!!
Me ha sabido a poco, espero leer pronto el siguiente.
Besos

Abuela Ciber dijo...

Continamos leyendote, apreciando tus decires .

Cariños

chema dijo...

wendy, nos sigues dejando con la intriga de quién dejó la rosa! ;) pero es verdad que, aunque se trate de un detalle amigable, el que alguien pueda entrar en esa casa es motivo de preocupación. en la nueva vida que alba va a empezar, la seguridad es un aspecto que hay que dejar resuelto cuanto antes.
veremos qué ocurre en el siguiente capítulo... besos!!

Elia dijo...

Wen es siempre un placer abrir la puerta de tu rincón y pasearme entre tus palabras, que bien lo describes todo,

un abrazo
me quedo esperando a más e intrigante como siempre,

besos

^^

Manuel López Paz dijo...

A mi me sigue gustando el detalle de la rosa...Me intriga ;D

Besote guapa

My favorites things dijo...

Hola Wen: Que lindo capi. Me interesaron varias cosillas. Es bueno que Alba estubiera acompañada y en momentos tan díciles un amigo es... como decirlo, como la clave perfecta.
Cuando estaban en el balcón como que Alba se abrió en cuanto a los sentimientos con Dany, pues admitir que se quiere a alguien y luego no arreglar una confución acerca de quien es él (lo digo por lo del cerrajero) Mmmm será que... lo dejo mejor.
Quién es ese sujeto misterioso??? Bueno esperaré al próximo capi. Te mando un besote =)

Citu dijo...

a mi me cae Daniel , es muy dulce con ella y me dejas en tensión por saber que pasara con Alba, te mando un beso y te me cuidas mucho.

40añera dijo...

Quiero más este me ha dejado con hambre

Un besote

Roos dijo...

Queremos más! Queremos más!!!!!!!
jaja Cómo nos dejas con la intriga del extraño y la rosa es muy cruel amiga! jaja mentira, me encantó, me gusta el suspenso y lo creas de maravilla!
Ahora me voy al blog de Aglaia que con ustedes estoy atrapadísima!!!
Besitos con muuuuucho calor!!!
Roos

Luciana dijo...

Así que no habrá cerradura ni alarma que valga...qué misterio!

mientrasleo dijo...

Me ha encantado el capítulo, tanto la unión que se desprende con Daniel por compartir estos momentos como las teorías sobre lo que ha podido suceder que ambos desarrollan.
Está claro que no va a quedar así
Besos

La Abela dijo...

Sigo leyendo amiga.espera el próximo capitulo... Besote

princesa jazmin dijo...

Me uno al Team Daniel, me encantó ese abrazo tan dulce que los unió por un momento en el balcón, y muy divertida la confusión del cerrajero. Seguro hacen muy buena pareja.
Ha aparecido de nuevo el extraño, y para colmo tiene su propia entrada, qué miedo! Alba se sentirá segura con el cambio de cerraduras y en realidad estará expuesta.
Será alguien con asuntos inconclusos del pasado de Pedro o estará relacionado con la joven?
Esto sigue muy bueno, Wen.
Besitos!
Jazmín.

Katy Sánchez dijo...

Fantástico Wen. Tanta alarma, rejas y cerrojos, y la rejilla tan oculta sin descubrir. Que miedo me da.
Una buena intriga has introducido en la historia. Igual es un hijo secreto del difunto Pedro y no una dama. Porque si las cosas personales permanecen intactas el robo no es el móvil. ¿Cartas de amor?
Se me ha acelerado la imaginación.
Estoy deseando leer la continuación.
Bss

Lilian dijo...

De alguna manera, Pedro, aunque ya no esté, sigue viviendo en ese lugar.
Aunque el detalle de la rosa es muy romántico, da miedo pensar que alguien pueda colarse en tu casa y registrar tus cosas.
Pregunta: Cuando el cerrajero cree erróneamente que Dani es el marido de Alba, ¿ella no le suelta el consabido "no, sólo somos buenos amigos" por un lapsus mental o puede haber algo más? No sé, no sé...
Un capítulo tan bueno como siempre, Wendy.

CarmenBéjar dijo...

¿existirá alguna relación entre el misterioso hombre que entra en su casa y la rosa amarilla? Menos mal que en la vida de Alba está presente Dani y puede ser su apoyo en los momentos más decisivos.
Un besito

Frankie dijo...

Tengo teorías sobre quien pueda ser la persona que se cuela misteriosamente, prueba de que la historia me ha enganchado.

Y ese análisis sosegado que hace Daniel consigue -curiosamente- aumentar más el misterio y el intríngulis. Se te dan bien los diálogos como motor de la historia y haces que deseemos que Alba se atrinchere, jaja.

Besos.

Elizabeth Bowman dijo...

Hola cielo.
Muy acertado ha estado Daniel al incluír una nueva hipótesis al asunto de la rosa. Si sigo mi vena misteriosa e intrigante me gustaría que se tratara de alguien relacionado con el difunto Pedro, alguien de su pasado que deseara con ese gesto darle su último adios. Rizando más el rizo (que con esta humedad ya se puede jejejjeje) incluso me atrevería a ahondar en temas de fantasmas portadores de rosas que traen un mensaje del más allá.
Pero haciendo caso a mi vena romántica (que casi siempre es la que triunfa) me decantaría por un admirador secreto de nuestra Alba, porque ella lo vale, que dice el anuncio.
Los razonamientos de Daniel son muy buenos. Los diálogos en las novelas ofrecen dinamismo a la historia y siempre resultan muy amenos.

Un besote y buena semana.

Princesa Nadie dijo...

Se pone muy muy interesante... me encanta la relación de Alba con Pablo, lo peor es tener que esperar a la siguiente entrega ¡y yo dándote más trabajo!
Me conformo con un relato cortito
Un Beso

D. C. López dijo...

Hola guapísima!, me pasaba por aquí para ver que tal estabas, saludarte, y de paso, pedirte el favor de que te hagas eco de esta promoción, si no es mucha molestia (tus compis del club y yo, te estaríamos realmente agradecidas):

http://elclubdelasescritoras.blogspot.com.es/2012/11/pasion-de-navidad-promocion-y-fecha-de.html

Saludos y hasta otra!, muak!

Jennieh dijo...

Cada vez me intriga más aquel misterioso personaje. Por suerte Alba cuenta con personas que la quieren y se preocupan por ella. Tal vez, el cerrajero es una especie de profeta y vio lo ninguno de los amigos ha podido ver hasta ahora, o algo así.

Ya tengo varias teorías con respecto al fin de ese hombre misterioso, a esperar si alguna de ellas se cumple, pero eso se sabrá solo cuando nos lo reveles.

Un beso.

Jennieh dijo...

Sin querer sonar a molestosa quería decirte que he dejado un premio para ti en mi blog. Lo puedes pasar a buscar cuando gustes; aquí te dejo el link:

http://dejamecontarpalabras.blogspot.com/2012/11/premio-regalo-la-percepcion-del-arte.html

Un beso.

Carmela dijo...

Continuaremos....leyéndote.
Besos, muchos.

Cari Jiménez dijo...

Leído tarde todas tus últimas entradas, pero ésta historia merece dedicarle tiempo, ya estoy al día... en lo tocante a los sorteos, no te preocupes, estamos entre amigas y todas lo entienden. Bss

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