lunes, 10 de septiembre de 2012

En busca de Alba. Capitulo VIII.







Amalia era la asistenta de Pedro, llevaba muchos años a su servicio y era quien llevaba el peso de la intendencia domestica, se quedó viuda muy joven con una hija a quien sacar adelante, vivía en el barrio de Nazaret muy cerca de la Malvarrosa, solo los vecinos de por allí distinguían los lindes entre ambos barrios puesto que ambos se confundían bordeando la costa.

En la actualidad estaba muy deteriorado, Alba había leído que en su origen se trató de un asentamiento de pescadores y trabajadores del puerto cerca de un lazareto que se trasladó desde Monteolivete en el siglo XVIII, ya no quedaban restos del lazareto y el barrio había crecido mucho, se trataba de un barrio muy típico y la vida de Amalia estaba ligada al mismo.

-La última vez que la vimos estabas tu, aclaró Miguel mirando a su hija, fue en el funeral de Pedro, la pobre mujer estaba destrozada no en vano pasó con él media vida, su hija Amalin la acompañaba, hay que ver lo que ha cambiado esa chica.

-Charlé un buen rato con ellas en el funeral, le perdí la pista a Amalin cuando empezamos en la facultad aunque siempre he sabido de ella por su madre, se casó con un chico que también vivía en el barrio y le fue muy mal, la enamoró con su aire bohemio y decía que era músico, el tipo se ganaba la vida rasgueando malamente la guitarra en un grupo punky, en realidad era un gandul que se pasaba el día bebiendo cerveza y durmiendo hasta que llegaba la tarde que era cuando se iba con los colegas a tocar en algún tugurio, lo poco que ganaba se lo gastaba en alcohol, menos mal que Amalin reaccionó pronto y se separo, ahora trabaja en una ferretería de dependienta, no quiso seguir estudiando a pesar de la súplicas de su madre y de la insistencia de Pedro que estaba dispuesto a hacerse cargo de su educación pero ¡nones! dijo que se casaba y así lo hizo y es una pena porque es una chica inteligente que podría haber hecho lo que se propusiese, no sé si os disteis cuenta de que ahora es gótica, pienso que la transformación se operaría durante los años que estuvo con su marido a pesar de que él no tenía nada de gótico, se quedaba en rasgador de cuerdas de guitarra.

Alba bebió agua y siguió hablando ante el asombro de todos que escuchaban interesados en el cambio operado por Amalin.

–No os disteis ni cuenta, no se trata de una pirada que va llena de piercings y tatuajes con cara blanca ni ropajes negros, más bien me habló de ello como una filosofía de vida, desde mi punto de vista muy respetable, lee mucho acerca del tema.

-¡Caramba con Amalin! Exclamó Marina que tenía en brazos a Martín que cansado de jugar se había dormido, no hubiese sospechado que se nos transformase en una gótica cultivada, tenemos que quedar con ella a ver que se cuenta a pesar de que apenas la he tratado me gustaría seguir viéndola.

-No seáis cotillas y dejad tranquila a Amalin-  replico Miguel en tono serio,  -por cierto, Alba, ¿quieres que te acompañe mañana?

-No será necesario, prefiero ir sola, no lo tomes a mal-  apostillo al ver la mirada sombría de su padre, pero necesito intimidad para manifestar mis emociones y tampoco voy a hacer gran cosa tan solo echar un vistazo a la casa, voy a llamar a Amalia, quiero saber como está y le voy a proponer que siga ocupándose de todo como ha hecho siempre, no me veo capaz de hacerme cargo yo sola, la casa es muy grande además he de pensar qué hacer con mi vida profesional, en algún momento me pondré a trabajar.

-Es una idea excelente- Rosa, se adelantó a responder ante la sombría expresión de su marido, -vas a tener tiempo de sobra para acompañarla, esta vez no es igual, las circunstancias han tomado un giro muy favorable para tu hija pero ha de procesarlo, démosle un poco de cuartelillo, en cuanto a Amalia estará encantada y tanto tu padre como yo estaremos más tranquilos sabiéndola contigo.

-Está bien, rezongó Miguel, ve tu sola pero llámame si no te ves capaz, ¿de acuerdo?

-Bien, va siendo hora de que cada mochuelo vuele a su nido- dijo Rosa mirando a Martín que parecía pesarle mucho a Marina, este angelito necesita estar en su cuna y todos tenemos mucho que hacer mañana.

-Mamá, que forma más poco elegante de echarnos- dijo Marina entre risas, -tienes razón, se ha hecho tarde.












El sueño de Alba fue ligero, estaba inquieta como cuando de pequeña se iba de excursión y apenas dormía la noche anterior y daba vueltas y más vueltas en la cama esperando el despuntar del nuevo día, se despertó minutos antes de que sonase el despertador, se calzó las zapatillas y se fue zumbando al baño, tomó una buena ducha y se vistió con unos vaqueros y un sweter de lana fría de color rojo, completó su atuendo con una bufanda escocesa, un chaquetón de color azul marino y unas botas de caña alta que permitían introducir las perneras del vaquero.

Su madre ya la esperaba en la cocina con café recién hecho, esta vez lo tomó de pie, no tenía tiempo que perder quería salir cuanto antes a encontrarse con su nueva vida y darle los buenos días.

Cogería su coche, disponía de garaje y así aprovecharía para llevar un par de cajas de su reducida mudanza que permanecían almacenadas en el trastero de sus padres como en una especie de tiempo muerto, un punto y aparte que ya tenía un nuevo renglón, ahora tenía la certeza de que no era un punto final, las líneas seguirían fluyendo y ella seria la que escribiese, podía elegir el color de la tinta y donde, cuando y como vaciar y colocar el contenido de aquellas cajas, el móvil vibró en el interior de su bolso, no perdió tiempo en mirarlo.

Abrió la cancela que daba acceso al camino de gravilla, al final había un cobertizo que hacía las veces de garaje y de almacén, salió del coche, se encontraba en el jardín de la parte posterior de la casa, tuvo la sensación de verlo todo por primera vez, de una forma nueva, aquello le pertenecía pero hubiese querido ver a Pedro leyendo el periódico en uno de los sillones de mimbre del cenador, sus ojos se llenaron de lagrimas, lloró desconsolada, tenía que hacerlo para vaciarse de aquella pena que le oprimía el pecho, se sentó en el escalón que formaba la terraza del patio y allí con la cabeza escondida entre los brazos dejó fluir la tristeza, poco a poco recobró la calma, levantó la cabeza y miro a su alrededor, el suelo estaba alfombrado de hojas secas, los arboles caducos lucían su traje de invierno y gozaban del letargo que la estación les propiciaba, los colores ocres, amarillos, naranjas predominaban en la paleta, los helechos, musguillos y enredaderas serpenteaban libremente sin que nadie les hubiese conducido por el camino adecuado, se notaban las ausencias, su padre se llevaría las manos a la cabeza ante aquella exuberancia, el pensamiento la reconfortó, pronto lo tendría por allí podando,  quitando hierbas y sacando las hojas que prácticamente cubrían los parterres, a pesar del abandono el aspecto del jardín la maravillo por el aire de romántica melancolía que transmitía muy en consonancia con su estado de ánimo., por allí había pasado el otoño y había dejado su huella para que ella pudiese constatarlo.





Bordeó la casa y llegó a la puerta principal, los postigos de las ventanas estaban cerrados, metió la llave en la cerradura y respiró antes de girarla, lo hizo con solemnidad, clik, clik, el interior estaba muy oscuro, necesito unos minutos para que sus pupilas se acomodasen a la oscuridad ya que estaban cegadas por la luz del exterior, la casa tenía su propio aroma y su olfato lo reconoció con rapidez, fue abriendo los postigos , el viento empujaba las hojas en el porche formando remolinos y algunas se colaban por la puerta pero no la cerró, era necesario ventilar.

Muebles y sillones estaban cubiertos con lonetas blancos, era lo que hacía Amalia para cerrar la casa cuando Pedro se ausentaba por una temporada, en alguna ocasión viajaban juntos y recordó lo que les divertía ir levantando las lonetas para ir descubriendo los muebles, lo hacían deprisa como un juego a ver quién era capaz de terminar antes, esta vez lo fue haciendo lentamente, dobló las lonetas y las fue apilando encima de la mesa de comedor, descubrió la mecedora que se balanceó con el roce de la tela, la casa iba recobrando su identidad, aquellas lonetas le daban un aire fantasmagórico que no le gustaba nada, era el momento de hacer las llamadas pendiente, primero llamaría a Amalia y después a Pablo, necesitaba un té.


Continuará... 


20 comentarios:

Citu dijo...

Guay que descripción casi sentía estar ahí en la casa, que a pesar de estar descuida tiene cierto aire Muy lindo capitulo , te deseo una linda semana y te me cuidas

Aglaia Callia dijo...

Hola, Wen, me alegra mucho haber encontrado la actualización, ha sido un capítulo muy interesante, en gran medida lo siento como de transición, que nos prepara para todos los acontecimientos que se vienen.

Me gusta lo que mencionas de este personaje, Amalin, que no sé por qué siento que va a tener cierta importancia en la historia, además de que me parece interesante por como la has descrito.

Ese proceso de mudarse, de empezar una nueva vida en esa gran casa, debe de ser un poco intimidante para Alba, pero al mismo tiempo, toda una aventura, y me alegra que la acompañemos en ella.

Esperaré muy ansiosa el siguiente capítulo, un abrazo, que tengas una bonita semana.

Anna Soler dijo...

woooo ha sido un capi estupendo.
Esperaré para ver como continua
Besos

chema dijo...

alba está dispuesta a escribir una nueva página en su vida, que de momento está en blanco... veremos cómo la llena.
a mí también me ha gustado la historia de amalin. todas las personas tienen vidas interesantes. no todo consiste en estudiar ni en llegar a puestos de responsabilidad en grandes empresas.
besos, wendy, y feliz semana a ti también!!

Laura Uve dijo...

Muy interesante. También me ha gustado Amalin... conozco alumnas góticas que me explican su filosofía de la vida y también he tenido de las que se casan pronto abandonando estudios.

Las fotos acompañan muy bien.

Beso!!

Princesa Nadie dijo...

Querida Wen
Estaba deseando entrar en esa casa y es tal como la imaginaba...por un momento he sentido cierta envidia de Alba,enfrentándose por circunstancias de la vida sola ante un nuevo destino desconocido pero que intuyo que se va a volver muy interesante
Me encantas como escritora
Un Beso

Carmela dijo...

Es una maravilla Wen, de verdad que me tienes enganchada a la historia y además escribes estupendamente!!!! La casa, una va entrando y viendo todo lo que nos decribes....y es tal y como lo imagino.
Besos, preciosa

Cari Jiménez dijo...

Perfecto, aquí arranca su nueva vida... y hemos sido testigos con ese clik, clik en la cerradura... Gracias amiga por compartir este bello capítulo... Bss

Manuel López Paz dijo...

Un nuevo coimenzar, con nuevos brios. Como un nuevo amanecer, nuevos personajes...ç

Besote guapa

Frankie dijo...

La entrada en la casa es el típico momento en donde una película te mete musiquilla desasosegante. No está mal que aquí no haga falta porque ya das tú una descripción que sí lo es. Odio, por cierto, los muebles cubiertos por lonas, ja,ja. Me enervan. A ver si los descubren pronto (si procede, claro)

Besos.

mientrasleo dijo...

Me ha encantado, qué tensión, no me extraña que durmiera mal. Y luego va sola y las descripciones son riquísimas!!!
Estoy deseando ver más
Besos

La Dame Masquée dijo...

Ah, qué caso maravillosa! La de historias que podría contarnos. Y apuesto a que alguna nos contará!
Quedo a la espera,madame.

Buenas noches

Bisous

Elizabeth Bowman dijo...

No sé por qué pero creo que Amalín me caerá muy bien jajajaja, espero que le concedas un poco de protagonismo a esa alma oscura que se augura interesante.

Me gusta cómo describes,- y luego venías elogiándome a mí, anda anda,- es talmente como si pudieras encontrarte en la escena que describes. Se puede oír el crujido de los postigos y hasta el roce de las lonetas sobre los muebles. Vas creciendo muy deprisa, Wendulina, y me alegra ser testigo de ese crecimiento.

Un besazo enorme, voladora.

Sandra Montes dijo...

Hola
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Sandra.

Elia dijo...

Las fotos acompañan tan bien, un capítulo muy hermoso,
es un placer leerte!

abrazos
y pasa un hermoso día

^^

Anna Soler dijo...

Ya han empezado las votaciones en el club de las escritoras para elegir la mejor poesia.
Pasate por allí y conoce la mia y bueno si te gusta ¡Votame!
¡Ah! tienes que ser seguidora del club sino no valdrá el voto! Gracias

http://elclubdelasescritoras.blogspot.com.es/2012/09/i-premios-el-club-de-las-escritoras_14.html

Roos dijo...

Tampoco me llegó tu actualización, me pasa igual con Aglaia, este blogger juega con nosotras!!!
Me pareció estar como dentro de la casa, eres estupenda con las descripciones y me ha encantado este capi. Es bueno mudarse, como que empezás de nuevo, yo quiero mudarme!!!
Seguí escribiendo tan lindo Wen, que me encanta!
Feliz finde!!!
Roos

La Abela dijo...

Hola querida Wendy, ya estoy de vuelta,de momento, porque tengo que ausentarme otra temporadita en Octubre, aunque entonces intentare estar mas en contacto, esta vez si serán vacaciones jejeje, ahora han problemillas varios y mucho trabajo.
Me iré poniendo al día con tu historia que tiene muy buena pinta. Besotes

40añera dijo...

Meticulosa tu descripción me voy a por el otro
Un beso

princesa jazmin dijo...

Un nuevo comienzo para Alba, me gustó mucho el mapita y el nombre del barrio, con su historia y todo.
Maravillosas las fotos, quedan muy bien para darnos una idea del aspecto de la casona, con sus hierbas crecidas y el otoño mostrando su poderío en las hojas de los árboles.
Interesante la aparición de Amalin y la historia de su madre también.
Sigo con el próximo.
Besos!
Jazmín.

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