sábado, 15 de septiembre de 2012

En busca de Alba. Capitulo IX.









La cocina era la única pieza de la casa que había sufrido una remodelación total, un buen día Pedro la llamó y le dijo – ¿Qué te parece si reformamos la cocina?- contaba con ella para cualquier asunto relacionado con las reformas o la decoración. Alba no dudo en trasladarse el tiempo necesario para este proyecto, se decantaron por un estilo funcional y quedaron muy satisfechos con el resultado, tanto que solían utilizarla para la mayor parte de las comidas facilitando así el trabajo de Amalia, era espaciosa y muy luminosa nada que ver con la cocina original que era de madera de pino, ahora predominaba el blanco que fue el color elegido para el armariado y el alicatado, los electrodomésticos de acero inoxidable daban un toque de frialdad que se compensaba con el cristal de las puertas de los armarios que permitía visualizar el interior de los mismos en cuyos estantes se apilaban las lozas y porcelanas de los juegos de café y té, los tarros de diversos tamaños y formatos donde se guardaban la pasta, las legumbres, galletas, golosinas, arroz, azúcar, harina, especias y demás condimentos necesarios para los guisos de Amalia que no cabía en sí de gozo con el cambio, solía presumir con sus amigas por todas las comodidades de que disponía, la cocina era su reino.

En medio una isleta central con la encimera y una bancada suficiente como zona de trabajo, la parte baja con sus amplios cajones permitía guardar cuberterías, mantelerías, paños y bayetas y hasta una colección de libros de cocina en armarios dispuestos a tal fin.






Al fondo un amplio ventanal dotaba al espacio de luz natural, debajo del mismo situaron una mesa con sobre de mármol en la que no faltaban las flores frescas que Amalia cogía del jardín, ahora el jarrón estaba vacío, este hecho la hizo reparar en un detalle que le extrañó pero al que apenas había prestado atención, al entrar vio de refilón que sobre el velador del vestíbulo había una nota de color, una rosa amarilla lucia sus pétalos en un pequeño búcaro de porcelana, no hacía mucho tiempo que había sido cortada ya que no estaba abierta del todo, regresó sobre sus pasos para comprobarlo y efectivamente allí estaba ¿Quién la habría colocado allí? ¿Quizás Amalia? Era la única que disponía de llaves además de ella o su familia, las hermanas de Pedro no tenían llaves y apenas tuvieron tiempo de acudir a la notaria a la lectura del testamento.

Regresó a la cocina pensativa, seleccionó una lata de té negro, calentó agua y preparó la tetera, la bebida caliente la reconfortó, la casa estaba fría y no había encendido la calefacción, era el momento, sentada frente al ventanal de la cocina contemplaba el jardín gozando del sosiego que aquél remanso de verde urbano le producía, era el momento de hacer las llamadas que tenía pendientes.

Marcó el número de Amalia y de inmediato la melosa voz de la mujer se escuchó al otro lado:

-Señorita Alba ¡Que alegría!

-Hola, Amalia ¿Cómo estás?- respondió con la misma alegría.

-¡Ay! No me pregunte eso señorita, desde que murió el señor estoy hecha un trapo, le echo tanto de menos, no sé en qué ocupar el tiempo, Amalin está conmigo pero se va temprano a trabajar y no regresa hasta la noche ¿Qué pena más grande, señorita! Pero no hablemos de mi ¿Cómo están ustedes? Antes veía  a su padre todos los días, a veces le acompañaba su madre y se quedaban a comer con el señor, eran buenos tiempos, ahora me siento un trasto inútil.

Alba sonreía mientras escuchaba atenta, no dejaba de chocarle la costumbre que la mujer tenía de llamarla señorita cada dos por tres, por más que había intentado que la tutease no lo había podido conseguir quizás ahora que Pedro no estaba lograría que dejase de un lado las formalidades porque la hacían sentir ridícula, anacrónica, como si fuese la señorita Escarlata en Lo que el viento se llevó.

-Estamos todos bien, Amalia, estoy en la Malvarrosa ¿podrías acercarte?

-¡Que está en la casa! ¡Claro que si! Termino con la comida y me planto allí en un abrir y cerrar de ojos, faltaría más ¡Ay! ¡Que alegría, señorita!

-No te apresures, tomate el tiempo que necesites, no tengo prisa-  la tranquilizo Alba.

-Hasta ahora mismo- terminó Amalia.





La sonrisa se torno en un gesto serio cuando pensó en la segunda llamada pendiente, no le apetecía nada pero no quedaba más remedio si quería recuperar a Porthos al tiempo aprovecharía para poner al corriente a Pablo sobre las novedades, no tenía porque darle explicaciones pero tampoco quería que fuese un secreto, algo que tuviese que ocultar, aspiro profundamente mientras seleccionaba el número en la agenda del móvil, no hubo respuesta, hizo rellamada y esta vez si respondió:

-Estoy trabajando Alba, tu siempre tan inoportuna. ¿Qué quieres?-  la voz de Pablo sonaba fría, distante, era el tono que venía utilizando con ella desde hacía años.

-Antes que nada saber que estás bien-  respondió en tono conciliador restándole importancia a su descortesía, -me consta que estás trabajando pero mi llamada te hubiese resultado inoportuna en cualquier momento, ha sucedido algo importante, Pedro me ha dejado la casa de la Malvarrosa y he decidido instalarme en ella…

Pablo no la dejo terminar y replico con tono agrio -¡Maldita sea! Siempre tienes suerte, de nuevo te salvan el culo.

-No creo que mi culo necesitase ser salvado y tu comentario es de todo punto desagradable- dijo Alba con voz temblorosa, -Si te he llamado- continuo, -es porque ahora voy a disponer de independencia lo que me permite recuperar a Porthos, supongo que te alegrará saberlo porque me dejaste claro lo mucho que te molestaba el pobre animal, ya puedo librarte de la responsabilidad de su cuidado, también me gustaría recuperar mis libros y la ropa que no me traje.

-No me jodas, ya te he dicho alguna vez que lo que hay en la casa no te pertenece, es de la casa- respondió Pablo que había elevado el tono de voz.

-No me jodas tu a mi ¿desde cuándo las casas tienen propiedades?- Replicó Alba que ya empezaba a perder el control.

-Solo me llamas para putearme ¿te das cuenta?

-Basta Pablo, no sigas por ahí, solo  quiero recuperar a Porthos y algunas de mis pertenencias, nada más ¿de qué te sirven a ti?, solo lees libros relacionados con tu profesión, ¿Cuándo te va bien que haga el viaje?

-No quiero verte, Alba, y no permitiré que entres en MI casa.

Se sintió agotada, el tiempo y la distancia no habían limado las cosas, hablar con Pablo era como darse cabezazos contra la pared, siempre estaba a la defensiva y con claro ánimo de hacerle daño, nada quedaba del hombre educado y encantador del que se enamoró perdidamente, tenía que obrar con inteligencia, no entraría al trapo, su objetivo era recuperar a Porthos, podía renunciar al resto.

-Tranquilízate, no tengo intención de ir a tu casa. ¿Quieres traerlo tu?

Pablo soltó una risotada sarcástica.

-¡Que lo lleve yo!, ni lo sueñes, solo me faltaba tener que hacer un viaje con un estúpido perro histérico, sabes que se marea y vomita.

Aquello era un sin sentido, dijese lo que dijese le parecería mal.

-¿Qué quieres hacer entonces?-  Respondió Alba frustrada.

-Lo mandaré por mensajería.

Alba no pudo contener su enfado y su rabia, estaba utilizando a Porthos para mortificarla pero tragándose el orgullo dijo en tono de súplica –Eres cruel Pablo, sabes que Porthos se aterrorizará, permite que vaya a recogerlo, déjalo en casa de algún amigo e iré a buscarlo, no tenemos que vernos ni tan siquiera.

-No insistas- respondió su marido sin ceder ni un ápice, -¿Dónde quieres que te lo mande. ¿A casa de tus padres o a la Malvarrosa?

Alba se rindió. –Está bien Pablo, da la dirección de mis padres, aún estoy allí.

-No se hable más, mañana sin falta te lo mando, te diré por mensaje la hora en que te lo llevarán.

Pablo colgó bruscamente.

Alba se quedó abstraída sin darse cuenta de que movía sin cesar la cucharilla dentro de la taza vacía, permaneció así un buen rato bloqueada por la violencia que la conversación con Pablo le había transmitido, de nuevo esa sensación de miedo que no le permitía avanzar, su marido la empujaba a  un bucle malsano sin principio y sin final,  la violencia y  la acritud le guiaban a él y a ella le acompañaban la desolación y la desesperanza.

¡Ding, dong! ¡Ding-dong!
¡Ding, dong! ¡Ding-dong!

El timbre sonó un par de veces hasta que Alba reaccionó, dejó quieta la cucharilla, se pasó la mano por el flequillo con gesto mecánico y fue a abrir la puerta.
Allí estaba Amalia con una sonrisa de oreja a oreja, la abrazó con fuerza y le dio dos besos en las mejillas con esa calidez y cariño que solo ella sabía dar. Le encantaba el perfume con olor a jazmín que solía utilizar.

-Que guapa estás, Amalia y cuanto te he echado de menos pero no te quedes en la puerta, mujer, vamos a la cocina, he preparado una tetera.

Las dos mujeres se adentraron en la casa sin soltarse de la mano.

Continuará...








21 comentarios:

Anna Soler dijo...

Un capi que no me deja indiferente.Sigo enganchada a la aventura de Alba.
Esperando mas.
Besos

Citu dijo...

Uy Pobre Alba, ojala Photos llegue bien Pablo es un idiota, te mando un beso y te cuidas . Buen sabado Wendy

Roos dijo...

Ay pobre Alba!!! Me da una pena! A ese Pablo habría que darle una patada en el trasero!
Me sigues enganchando amiga, muy buen capi el de hoy!!!
Que pases un bello finde!!!
Roos

Princesa Nadie dijo...

Querida Wen
Gracias por ese té ,me ha encantado tomarlo con Alba. También yo sufro por Porhos pero seguro que llegará bien y dará saltos de alegría al ver a su dueña
Sobre Pablo ¿cómo puede alguién tan encantador como dice que era convertirse en alguién detestable que hace daño intencionadamente a alguién a quién supuestamente quiso en otro tiempo?...ocurre en la vida real y es algo que nunca he llegado a entender
No nos hagas esperar mucho
Un Beso

OZNA-OZNA dijo...

sigo expectante tus letras. Muchos besinos y feliz fin de semana te deseo con inmenso cariño.

Manuel López Paz dijo...

El comienzo del capítulo me ha recordado que tengo obras en la casa... ;(. Estoy de tierra, hasta la coronilla ;D

El Pablo no sabe lo que ha perdido

Besote guapa

chema dijo...

la conversación con su ex-marido resulta dura. no va a ser fácil lidiar con alguien así, y no se le ve dispuesto a cambiar de actitud...
me gusta el detalle de cuando entra en la cocina y se da cuenta de que hay algo que antes no había. cualquier pequeño cambio en algo que estábamos acostumbrados a percibir de una determinada manera, es un estímulo sensorial que no pasa desapercibido.
y también me gusta que el diseño de la cocina fuera idea conjunta de alba y de pedro. no hay nada mejor que tener a alguien con cuya opinión siempre cuentes.
besos, wendy!!

My favorites things dijo...

Buenas noches Wendy: Que terrible! a ese Pablo habría que meterlo en una juaula y enviarlo a China por correo, a ver si le gusta!. Espero que Porthos llegue bien. Creo que Alba poco a poco va encontrando la dirección para su vida y con la ayuda de sus seres queridos seguro podrá recuperar la alegría que ahora parece huir. Muy buena historia! Besitos =)

mientrasleo dijo...

Una vez más te has movido con muchísima soltura en las descripciones. Me ha gustado mucho la conversación con Pablo, la tirantez disfrazada de calma que transmitía.
Deseando leer más me dejas
Besos

Diana de Méridor dijo...

Qué injusto modo tiene él de referirse a Porthos! Oh, protesto!
Me gusta que Alba insista en no desprenderse de él. Eso la hace adorable.

Y qué buen gusto tiene usted! Esa cocina es un primor, y la combinación de colores con esa flor amarilla en el búcaro de porcelana indican que es una artista quien sostiene la pluma :)

Buenas noches

Bisous

Katy dijo...

Has descrito la cocina perfecta que eme encantaría tener. Eso es tener buen gusto. En cuanto a ese tal Pablo es un impresentable. Habría que darle una buen lección.
Me encanta el derrotero que está tomando tu relato.
Bss Wendy y feliz semana

Sor.Cecilia Codina Masachs dijo...

Hola mi querida Ven,!Qué cocina más bonita nos has dejado! de ensueño.
Bueno, Pablo es de armas tomar, es lamentable esta situación, a ver cómo llega el pobre perro a casa.
No me extraña que Alba esté desquiciada con semejante hombre.
A ver si te puedo continuar.
Mil gracias amiga, te dejo un estanque lleno de ternura.
Sor.Cecilia

Elizabeth Bowman dijo...

Este Pablo es un intratable y un borde de mucho cuidado. Suerte haber topado con Alba porque otra se cuela por la línea telefónica y le arranca la cabeza de cuajo. Es lo malo,- o lo bueno,- de las rupturas; siempre acaban mostrándonos la cara real del otro y así, asalto tras asalto, nos damos cuenta de cuanto puede llegar a cambiar la gente y de príncipe azul pasar a sapo verrugoso en un santiamén. A este le daba yo matarile fino...

Y como siempre, en toda ruptura los débiles son los que pagan el pato. A falta de hijo la pobre mascota (¡y encima no lo soporta!) Son ganas de hacer daño de forma gratuita, leches... ¡qué mal me cae este Pablo!

Un beso y buena semana, voladora.

CarmenBéjar dijo...

Si es que las casas son uns desagradecidas. Seguro que Alba dentro de 10 años vuelve a cambiar la cocina de estilo porque entonces volverán los muebles de color madera... Ya verás.
Besazos

Carmela dijo...

Me sigues encandilando con tu historia....
Besos muchos, Wendy

40añera dijo...

Ay por Dios no puedo con las conversaciones con los ex! pero esto cada vez se pone mejor
Dos besos

Frankie dijo...

La descripción de la cocina muy larga, peero...el enfrentamiento con Pablo está soberbio. Destila ese tipo una mala leche a través de tus líneas que no veas. Eso y el temblor de ella. Has retratado el choque conyugal con crudeza y explica perfectamente porqué las cosas iban mal entre ellos. El contraste entre estas escenas y el modo suave de ir metiendo misterio me gusta mucho.
Besines.

Elia dijo...

Paso a distraerme un ratito contigo...
me pierdo con el té y esa cocina.

bss
^^

LADY DARCY dijo...

Mi querida Wen, vengo avergonzada luego de algunas semanas de silencio, en las que el tiempo y situaciones difíciles me alejaron casi por completo. Tengo que ponerme al día con tu historia, de hecho me hace mucha falta leer a mis siempre buenos y queridos amigos, y sentir esa cercanía que existe, esa amistad que está siempre presente, y es tan necesaria sobretodo en momentos de dificultad. Ya te escribiré en privado para charlar de todo un poco.
Un abrazo siempre fraterno y regreso en breve luego de darme la comilona de todos tus capítulos :)

Abuela Ciber dijo...

Leyendote despacio , ya me pondre al día.

Gracias por siempre estar!!!

Cariños

princesa jazmin dijo...

Ay, Dios! qué belleza de cocina, con lo que me pierden esos amoblamientos y ambientación, escogiste la imagen perfecta.
Qué incómoda y violenta la conversación con Pablo, ese hombre se hace detestar enseguida.
Pobrecito Porthos, será una fea experiencia para él pero al menos volverá con su dueña.
Me encanta Amalia, es muy cálida.
Esto se pone cada vez mejor.
Besos!
Jazmín.

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