domingo, 29 de julio de 2012

En busca de Alba III.

No me he olvidado de Alba, voy escribiendo a ratos, de forma anárquica por lo que no podré hacer publicaciones metódicas, es posible que ya no recordéis los capítulos anteriores, tenemos a Alba afrontando una nueva etapa de su vida tras la ruptura de su matrimonio, ha quedado para comer con su amigo Daniel pero antes debe acudir a otra cita: 

-¡Alba, la cena está en la mesa! - grito su madre desde la cocina.

Cenaron comentando las noticias que desgranaba la presentadora del telediario, la situación no era halagüeña, el paro alcanzaba cifras alarmantes y estaba sin trabajo, contaba con la pensión que le pasaba Pablo mensualmente, habían firmado un convenio regulador ante notario y solo faltaba ratificarlo en el Juzgado, ninguno de los dos había tenido prisa en divorciarse judicialmente, no tenían hijos por lo que una vez hecho el reparto de bienes pocos flecos quedaban por resolver, sin embargo le inquietaba ser la mujer de Pablo, conseguir que  accediese  a dar formalidad legal a su situación le había costado cuatro largos años de amargura que le habían conducido a una absoluta devastación anímica y física.

¿Por qué no cogió el toro por los cuernos desde el principio? Se pregunto una vez más, era raro el día que no se lo reprochaba a  sí misma y la falta de respuesta también se repetía, no entendía la causa de su bloqueo, finalmente para que Pablo transigiese había firmado un mal convenio en el que él se quedaba prácticamente con todo, el piso, los muebles ¡qué importaba ya! quizás fuese mejor iniciar un nuevo camino ligera de equipaje sin embargo este argumento aún no la reconfortaba, seguía pesándole la perdida, a fin de cuentas había montado el piso con mucho esmero y esfuerzo, primero el logro de encontrar un inmueble tan singular, después hubo que batallar con albañiles y oficios hasta que todo fue quedando a su gusto ¡se había tomado tanto trabajo..!

- Estás siendo obsesiva- se dijo al tiempo que sentía la punzada de la ansiedad en forma de dolor en la boca del estomago que le impidió seguir con el filete que dejó sin terminar.

Una vez en su habitación cogió la agenda y vio la anotación que había hecho para el día siguiente, a las diez tenía que acudir a la notaría, estaba citada para la lectura del testamento de Pedro Miralles.

Pedro formaba parte de la familia, gran amigo de sus padres, se podía decir que le habían adoptado desde que se instaló en Valencia y había participado de todos y cada uno de los acontecimientos importantes, marino de profesión un buen día vendió su pequeña flota y echó raíces junto al mar, compró una casa en La Malvarrosa, en primera línea de playa, se trataba de una construcción de principios de siglo, tenía un amplio porche-terraza en la parte delantera, perteneció a una familia adinerada de Madrid que la vendió a un precio muy razonable cuando quebró la empresa que regentaban.

Alba  conocía aquella casa  casi mejor que la suya propia, había crecido entre sus muros, su imagen le vino de inmediato a la memoria,  la planta baja constaba de un amplio salón que se prolongaba hacía la terraza porcheada con vista al mar, a la derecha una salita que formaba esquina con ventanales a modo de mirador formando pared de cristal con el pasillo lateral que comunicaba con el jardín de la parte trasera, a la derecha del salón un amplio pasillo comunicaba la casa con una torre que se erguía galana y que coronaba en un tejadillo a cuatro aguas en teja esmaltada en color azul añil tan característico de los pueblos costeros levantinos.



La torre había sido el lugar preferido de Pedro que instaló allí su dormitorio y  la biblioteca, gran aficionado a la lectura, esta estaba dotada de excelentes ejemplares en los que predominaban los de temas marineros, cartas de navegación, atlas, novelas de aventuras con el mar como protagonista, se podía decir que aquellas viejas estanterías de madera rezumaban  salitre, no faltaban bitácoras, cofres, catalejos y toda serie de objetos navieros  decorando la estancia, Pedro conservaba sus viejos archivos y todo estaba metódicamente ordenado por secciones, para llegar a los estantes superiores se había dispuesto una escalera que discurría por unos rieles a la que Alba le gustaba subir cuando era pequeña mientras Pedro empujaba la escalera paseándola a modo de araña prendida en la pared, entre aquellas paredes y de frente a la chimenea Alba había pasado muchos y muy buenos ratos y allí   preparó los exámenes de la carrera.




 Se despertó temprano, apenas se filtraba la luz por las rendijas de la persiana, la subió despacio cuidando de no hacer ruido, la mañana era típica de invierno, brumosa y fría, saltó de la cama sin pereza, el frío le gustaba, se sentía activa con ganas de hacer cosas, nada con ver con los días de calima en los que se sentía caer en un pozo de languidez.





Se metió en la ducha pensando en las tareas del día, cuando salió, ya vestida, el aroma de café recién hecho la condujo a la cocina donde su madre se afanaba preparando el desayuno, su padre se levantaba más tarde y ambas agradecían el momento de intimidad que, este hecho, les permitía, tomaban el café y las tostadas frente a frente sin prisa saboreando la mutua compañía.

Mientras embadurnaba la tostada con una buena ración de mantequilla y mermelada, Alba, observó como su madre la sometía a un examen donde las preguntas no tenían lugar, entendía bien su lenguaje corporal y le bastaba ver como movía el azúcar con la cucharilla para saber si había dormido bien o si tenía o no ganas de conversar.

Le habló buscando su mirada y Alba la enfrentó a pesar de que era consciente de que por ahí no podía engañarla.

-¿Has dormido bien?

- Si, respondió Alba sincera. ¿Qué piensas que me habrá dejado Pedro en el testamento?, Me hubiese parecido más normal que os citase a vosotros y no a mi ¿no te parece?

- No creas que me sorprende, respondió su madre a través de las volutas del humo del café que bebía a pequeños sorbos con miedo a quemarse, -Eras su preferida, de eso no hay duda, nosotros tenemos la vida solucionada, en cambio tú estás en una situación vulnerable, no te haces una idea de lo que Pedro ha sufrido estos años con tus problemas maritales, no en balde viajó a verte con frecuencia y regresaba pesaroso porque veía que no tenía solución, sin tu saberlo  hablo con tu marido varias veces en privado y no fue capaz de sacar nada en claro, Pablo no fue capaz de hablar con sinceridad ni una sola vez, contemporizaba y farfullaba excusas sin sentido desviando la explicación de su proceder hacía derroteros que nada tenían que ver, según él, tú eras la única culpable y de ahí no salía, se cerraba en banda y no admitía ninguna responsabilidad en su proceder, desde luego tu marido carecía del menor sentido de auto crítica, se consideraba perfecto y adoraba el papel de víctima juzgándote con gran dureza, a Pedro le horrorizaba su actitud, no lo reconocía, era una persona distinta y le asqueaba tener que regresar dejándote con él en aquella casa tan grande , si por él hubiese sido te habría traído de regreso mucho antes porque era consciente de que aquello no se iba a arreglar, no le contábamos nada a tu padre porque desde el infarto preferíamos darle una versión edulcorada para evitarle disgustos, cuando cayó enfermo le preocupaba dejarte sola en aquél trance, los médicos le dijeron que el cáncer estaba muy avanzado y sabía que aquello era el final. Alba, hoy es un día importante para ti, tengo el palpito de que algo bueno va a pasar en esa notaria, me va a costar un gran esfuerzo contener la impaciencia, hoy comes con Daniel así que no llegarás a casa hasta bien entrada la tarde, llama cuando salgas de la notaría y me adelantas alguna noticia.

-Por supuesto mamá- dijo Alba pensativa mientras se limpiaba los labios con la servilleta dando por finalizado el desayuno, también yo estoy nerviosa por conocer la voluntad de Pedro, no me dijo nada sobre su intención de mencionarme en su testamento, estoy enfadada, preferiría que estuviese aquí con nosotros, le echo de menos.

Alba se levantó y recogió las tazas y los platillos del desayuno, así lo solían hacer, su madre lo preparaba y ella recogía el servicio, se trataba de uno de los muchos pactos no escritos que permitían el buen funcionamiento de la rutina doméstica que no había variado a pesar de los años en que había residido fuera.




23 comentarios:

Aglaia Callia dijo...

Hola, Wen, me ha alegrado mucho ver la actualización de la historia. Tenía muy fresco en la memoria lo que había pasado, y como te mencioné entonces, e insisto ahora, Alba es un personaje muy, muy rico. Creo que la has dotado de una personalidad interesante, es una mujer fuerte, y aunque se encuentra en un momento muy difícil de su vida, está dispuesta a continuar, lo que inspira admiración. Me ha gustado mucho su conversación con su madre, los recuerdos que has ido hilando... en fin, todo, obviamente.

Es muy difícil hacerse tiempo para escribir, y, además, contar con la inspiración siempre, así que no tengas prisa, que nosotros esperaremos con paciencia; tu relato lo vale, y mucho.

Un besote, te deseo un muy feliz domingo.

Manuel dijo...

A veces uno encuentra ese tipo de personas en la vida. El marido no la merecía. El amigo laquería como a su propia hija

Besote guapa

chema dijo...

wendy, ahora sí que tengo ganas de saber cómo continúa la historia. veremos qué depara el testamento. la casa de pedro sería un buen lugar para empezar a escribir una nueva página de su vida.
lástima que el marido no sea capaz de hacer autocrítica y reconocer su parte de culpa. empatizo con alba y su obsesión por preguntarse qué falló, perdiendo el sueño y el apetito.
besos y veremos cómo continúa!

Princesa Nadie dijo...

Querida Wen
Me he encontrado con un maravilloso rato de lectura que se me ha hecho demasiado corto y me ha dejado con ganas de continuar leyendo,no tardes demasiado
Un Beso

Roos dijo...

Hola Wen!!! Acá estoy, esta no me la perdí y si bien un poco tarde lo anterior lo tengo fresquito. Escribí cuando vos quieras que las que seguimos la historia no nos olvidamos, me encantó como plasmaste este momento con la madre y como dice Aglaia Alba es una mujer fuerte y digna de inspiración, veremos a ver que le depara el destino, es decir, la escritora, jaja
Felicitaciones, eres gran talentosa!!!
Besitos con frío y publicando cosas de verano, pero acá están todos locos, ya sacan todas las colecciones nuevas porque de invierno se vendió muy poco. Liquidaron todo a la mitad, lástima no haber tenido ni para la mitad no? jaja

mientrasleo dijo...

Me encanta tu historia ya te lo comenté, me alegra poderla continuar!
Besos

Raquel Campos dijo...

Qué bien que continuaste con la historia.
Me ha gustado mucho la charla de Alba con su madre y me muero por saber que le va a legar ese buen hombre a nuestra chica.
Es una mujer muy interesante con ganas de mucho!!!
Un beso!!!

Katy dijo...

Me encantaría que la hubiera dejado esa preciosa casa junto al mar, en La Malvarrosa. Lo que daría yo por una biblioteca así.
Me está gustando mucho la historia y ahora que has introducido un poco de misterio está aún más interesante.
Bss

Luciana dijo...

Como soy relativamente nueva en tu blog, no conocía la historia, pero prometo pornerme al día.
Besos.

Frankie dijo...

La casa y el desayuno están ambientados muy bien. Son frases sabrosas y evocadoras. Ve cargando el misterio en la casa y el testamento, que por ahí vas bien, jajaja

Besos.

Citu dijo...

Me agrada mucho esta historia, me pena Alba y todo lo que ha tenido que pasar . Me gusta que sea al mismo
tiempo un personaje fuerte y con debilidades . Te mando un beso y te me cuidas

MariCari♥♥♥♥♥ dijo...

Qué interesante se ha puesto la cosa, y parece que el ritmo y frescor con que narras la historia nos hace entrever que quizás la pobre chica Alba pueda ser feliz en algún momento, por lo menos está unida a su madre... ya veremos ¿no?

Muy bien escrito, amiga, muy bien contado... Bss

Elizabeth Bowman dijo...

Siempre te digo que escribas a tu ritmo, querida, sin forzar la inspiración pero sin olvidarte de ella. Quienes estén interesados en lo que escribes estarán pendientes de cada publicación y no se olvidarán del argumento, te lo aseguro.

Creo que esa maravillosa casa que nos describes sería el mejor comienzo de n sueño que Alba podría vivir tras un matrimonio zozobrado. A menudo para empezar una nueva vida es indispensable cambiar de aires y romper con todo lo vivido anteriormente.

Un besote y buena semana.

Sor.Cecilia Codina Masachs dijo...

Mi querida amiga, yo me pierdo en los relatos, porque no os puedo visitar siempre, he leído tu nueva entrada y me parece que sabes dar bien vida a tus personajes, pero me pierdo al no poder seguirte con continuidad. Esa es mi pena.
Sabes...por qué no haces un libro de tus relatos? Escribes muy bien, Sí , lo digo en serio.
Te dejo mi ternura
Sor.Cecilia

Piruja dijo...

Hola Wendy, muchas gracias por tu visita a mi blog y que como tu me dices también estoy encantada, espero verte mas por allí, lo mismo que si me lo permites por aquí me quedo contigo también:)
Lo que he leído me ha gustado mucho y tendré que ponerme al día con el relato, ratito a ratito lo iré haciendo que esta muy bien.

Besos.

La Dame Masquée dijo...

A mí me ha apasionado esa biblioteca, madame. Es como un sueño.
Presiento que ese testamento traerá gratas sorpresas y supondrá un punto de partida para ella.

Buenas noches

Bisous

NINA dijo...

Que sepas que me mareo mucho por aquí... comento y no sé dónde lo hago... y luego no encuentro el comentario y me enredo con lo de pa'gina principal y esas cosas...
\Si todavía no pude saber (desde el año pasado!) que eran los pololos!!

Baci

Anónimo dijo...

Thanks for that awesome posting. Useful, and it saved MUCH time! :-)

Isota dijo...

Qué buen relato mi amiga Wen,es siempre un placer leerte. Me encantó la ambientación de la biblioteca, la mañana brumosa de invierno, las volutas de humo del café... Tan acogedor pero también real y dramático. Un fuerte abrazo:-)

LADY DARCY dijo...

Hermana querida, por esta vez mi comentario ha de estar incompleto... Pero lo cierto es que he tenido problemas para leer el contenido de este capítulo, me explico: el texto se lee claro hasta cierta parte, de ahí en adelante encuentro las líneas montadas y no me permite continuar...me da tanto coraje :(
Sólo puedo comentar que la descripción de la casa de Pedro es exquisita, y presiento que será un lugar de mucha importancia en la vida de Alba. Me gustaría tanto que el nuevo escenario le ayude a pensar mejor las cosas y no ser tan severa consigo misma.

Mañana intentaré cargar de nuevo la página, tal vez entonces pueda visualizarla mejor.
Besitos miles.

fus dijo...

La historia promete. Enhorabuena

un saludo

fus

princesa jazmin dijo...

Qué bueno que has tenido tiempo de continuar tu historia, siempre imagino cuando los autores hacen una pausa en el relato, que los personajes se quedan congelados también, en una especie de limbo, sin poder moverse en ninguna dirección...hasta que su pluma creadora los pone en movimiento nuevamente.
Bien por tí!
Esa casa que describes, del amigo Pedro, suena como un paraíso en la tierra realmente. No imagino nada más delicioso que vivir cerca del mar, contemplando cada vez que tienes ganas su inmensidad y saboreando hasta hartarte su azul infinito, su sonido y su olor...
Me encanta la historia y Alba.
Las tostaditas me han dado hambre así que me voy a comer alguito.
Abrazo de oso!
Jazmín.

Sor.Cecilia Codina Masachs dijo...

Gracias por gustarte el vídeo, entre las dos lo hacemos con amor.
Con ternura
Sor.Cecilia

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