sábado, 16 de octubre de 2010

A vueltas con el verdadero Otoño. Conclusión

Me adentré en el paréntesis con un objetivo,
seguir buscando al verdadero otoño.
Me puse en marcha y esto es lo que encontré:
 violetas verdeando al pie de los naranjos,


arbustos con florecillas de tonos naranjas y amarillo.


Cuando eramos pequeños teníamos un lugar donde reunirnos, una vieja casa de campo que tenía una balsa, allí había ranas y nos gustaba mucho intentar cazarlas, para llegar hasta allí caminábamos por un sendero que cruzaba el lecho de un río por el que solo corre agua en época de crecida, el resto del tiempo permanece seco, quise hacer el mismo recorrido buscando a don Otoño.
Me encontré con la señorita araña que había tejido una fina telaraña solo perceptible si te fijas en las hojitas que hay atrapadas.


Caminé con cuidado de no esmorrillarme por el verde sendero,

también con cuidado con las piedras del barranco,


Atravesado el barranco era fácil tan solo tenía que seguir el camino de tierra, en el horizonte estas nubes me decían que pronto llovería como así fue.


 No era la primera tormenta así que los caracoles salieron de paseo.


 Recordé esa canción que dice caracol,col,col,saca los cuernos y vete al sol, sin embargo no sacaron los cuernos tan solo se manifestaron.


Estos no dudaron en echarse una carrera


Cuando llegué a la vieja casa quedé desolada, estaba saqueada, puertas y ventanas arrancadas y los muebles apilados en la balsa donde no había agua ni ranas. Aún se puede ver el emparrado,


 y la hiedra se ha hecho la dueña de las paredes paredes y camina pizpireta por el suelo.


De vuelta a casa seguía conflictuada y con los pies en la cabeza porque a ratos tocaban sandalias,


Otros ratos alternaba con los botines


aunque finalmente parece que ellos han ganado.


Conclusión: el verdadero Otoño mediterráneo no es el que yo fantaseaba mucho más majestuoso y propio de otros lares pero bueno ¡otoño es al fin y al cabo! y yo disfruté con el paseo y con el viento fresco que hizo cimbrear al cañaveral silbante a mi paso.

martes, 12 de octubre de 2010

Paréntesis.


No tenía previsto publicar, estoy disfrutando de un paréntesis en que lo único que importa es “estar” junto a mis seres queridos.

En este estado de bienestar no me ocupo de reflexiones profundas porque no son necesarias, no hay turbulencias, no llevo puesta la armadura ,la lluvia repiquetea fuerte en el exterior y después de una deliciosa (no solo por su sabor) comida familiar algo me impulsa a teclear estas breves lineas aún sin la esperanza de que puedan ser publicadas, mi conexión es verdaderamente lamentable y me impide hacer mucho más que leer el correo y, en contadas ocasiones, llegar a leer el contenido de una web en condiciones, es por ello que no os puedo visitar y hacer el comentario que me gustaría, aunque esto no me genera ansiedad, tenía atrasadas otras tareas íntimas que ahora son lo más importante. Seguramente aquellos que tengan lejos a su familia sabrán entenderlo.

No me resulta fácil vivir con el alma dividida. Necesito regresar, con cierta periodicidad, a mis raíces para nutrirme de esa energía que cuando me alejo he de racionar porque es tan buena y positiva a la par que exclusiva que no debo dejar que se malgaste inútilmente.

Me he dado cuenta de que en el exterior no todos comparten esta forma de sentir o de pensar, por contra hacen gala de un escepticismo negativo verdaderamente demoledor. Podría definirlo como un ataque frontal a la esperanza, la felicidad y los sueños tanto pequeños como grandes, exhiben un desaliento infinito, no se implican anímicamente, tan solo se quejan, no gustan de decir que son felices y dudan de la felicidad ajena, eternamente quejosos, eternamente infelices, cómodos, aburridos y siempre desconfiados.

Mi estúpida ingenuidad me lleva a pensar, con cierta frecuencia, que puedo cambiar esta forma de pensar y para ello no dudo en regalar porciones de esa energía tan mía, que por válida y preciada no por ello es menos trabajada durante años y años de beberla a través de ese cordón umbilical que muchos se han empeñado en decir que debo de romper y que, sin embargo, es lo que me ha ayuda a sentirme feliz a pesar de las carencias y renuncias, con cosas tan sutiles y pequeñas que, quizás sean invisibles a los ojos ajenos y que están no solo en el recuerdo si no en el día a día.

No puedo vivir aspirando a ser feliz, es bueno aspirar ¡claro que si! pero también es bueno saborear la felicidad que se nos brinda y que no siempre sabemos apreciar.

Nada consigo queriendo trasladar este punto de vista a aquellos que se sitúan en el lado opuesto, tengo que corregir mi error de querer contagiar a quien  quedarse en el victimismo prefiriendo achacar su infelicidad a los demás o a las manidas circunstanciás, sin querer asumir su responsabilidad en ello.

No se trata de ser avaro, tan solo prudente porque no debo de olvidar que en mis momentos bajos, en aquellos en que esa energía está menguante no serán ellos los que me ayuden a nutrirla, todo lo contrario, se irán a chuparla en otros cuellos que estén más plenos en ese momento y .desde luego, esto no va de vampiros literarios que me son muy simpáticos.

Os echo de menos y espero disculpéis que mi conexión y este paréntesis no me permitan visitaros debidamente.



sábado, 9 de octubre de 2010

Off por unos días




Me voy de viaje así que no podré visitaros en unos días.

Sin embargo no quiero dejar vacío este saloncito así que sí aterrizáis por aquí podéis tomar lo que prefiráis, os dejo distintas opciones para que podáis elegir.

Unos desayunos, café con leche y tostadas o té inglés.



Aperitivos y birritas.




No podían faltar unos vinos.


Para la tarde/noche unos canapés y unas copas,


y por último unos dulces con burbujas.


Para aquellos a los que no les gusten las burbujas, podéis elegir entre un brandy, un whisky o un cubata.

Os echaré de menos, nos vemos a la vuelta.
Besos.

jueves, 7 de octubre de 2010

Buscando el Otoño.


Hace ya unos días que el verano terminó dando paso al Otoño y  he caído en la cuenta de que no he tenido ocasión de verlo, ando habitualmente por el asfalto y las aceras no me hablan de él.
Esta tarde he salido decidida a encontrarlo, me inquieta su no presencia.
Lo he buscado en un jardín pero solo he encontrado unas pocas hojas secas sobre el césped, eso no puede ser el otoño.


Sigo en su busca, cruzo el río para pasear por su vereda. 
Por el camino me paro a saludar a los patos que nadan felices en sus aguas (contaminadas).


Les pregunto si han visto a Don Otoño y me responden que no aunque no parece importarles, ellos tienen un buen plumaje que les protege del frió y del calor.


Observo en la balaustrada del paseo otra pequeña muestra de Otoño, unos frutos y hojas secas, pero es un detalle insignificante, esto tampoco es lo que busco.


Tras la reja un gatito callejero ha encontrado su refugio y algún alma caritativa le deja agua y comida para que viva tranquilo.


Tras una breve charla sigo mi camino esperanzada, quizás un poco más adelante lo encuentre y para ello no dudo en hurgar en los rincones pero más que otoño parece descuido.


No me desanimo aunque caigo en la cuenta de que llevo una camiseta de tirantes, falda y sandalias y esto no es propio del fresco otoño, un poco mas adelante un arbusto me enseña sus  hojas secas y me dice que el si está otoñenadose, le guiño un ojo.


No es suficiente, quiero algo más evidente, solo encuentro pequeños detalles tras mucho buscar y lo que me espera es definitivo, una pandilla de buganvillas luciendo coquetas sus colores.


Esta explosión de color y lozanía me desmotiva, aquí no lo voy a encontrar doy la vuelta y me dirijo a la ciudad, al asfalto, al bosque de semáforos, coches, peatones y escaparates.
Y sin esperarlo  lo encuentro tras los cristales.


¿Acaso la ciudad es más sabia que la naturaleza?
Sigo encontrándolo.


Estoy confundida, no se que pensar, no es este el que busco, quiero hojas secas tapizando el suelo, colores ocres, rojizos y naranjas pero no tras los cristales.
Regreso a casa en busca del Sr Watson, el me ayudará con sus sabios consejos.


Me ha dicho que ahora no lo puedo encontrar, que he de buscarlo lejos de aquí.
Le voy a hacer caso en unos días partiré hacía otros lugares donde quizás tenga más suerte.
Para hacer tiempo me decido por ver una péli que hable de Otoño.




martes, 5 de octubre de 2010

2ª Edición del Juego del relato. 7ª parte.



♥ Ana ♥ del blog “De ratones y mujeres” vuelve a invitarnos a participar en el "Juego del Relato".

Copio íntegras las reglas del juego, tal y como lo ha explicado ella en su blog:

"Yo comienzo en mi blog un relato con las primeras 6 líneas (aproximadamente). El primero que pase por aquí y le apetezca seguir el relato tendrá que decirlo en un comentario para que todos lo sepamos (con la dirección de su blog) y copiar mis 6 líneas para hacer un post con ellas y añadir 6 líneas (aprox.) más a su invención que tengan que ver con lo anterior. El único requisito es que diga de qué blog ha cogido el texto anterior y que explique el juego. De la misma manera otra persona tomará esas 12 líneas que se llevará a su blog y tendrá que cumplir los mismos requisitos. Así sucesivamente hasta 20 personas, es decir, el número 20 es el que termina el relato. Cuando se acabe recopilaré todo el relato y lo expondré aquí hablando de todos los participantes, así nos conoceremos todos un poco más y seguro que descubrimos nuevos blogs. Además crearemos un relato divertido hecho por 20 personas diferentes.
Eso sí, por favor, que queden claras y distinguidas las partes del relato (si queréis cada uno que le ponga un color distinto) para saber cuándo llegamos al número 20. (si es que llegamos...)"

A mí me toca la cuarta parte del relato.

Se había despedido de él con una sonrisa de quinceañera en los labios, el corazón latiendo con fuerza, los ojos brillantes, y una sensación de paz que no se correspondía con la tarea que tenía que haber realizado. Mientras se alejaba de aquella casa, las imágenes de la noche que acababan de pasar juntos le venían como destellos a la mente. Todos los movimientos, los susurros, las caricias, las risas, todo había sido fascinante, no lo esperaba, no eran los sentimientos que debía llevarse de aquel encuentro. Golpeó en el suelo con su bota para borrar las imágenes y logró recordarse que a ella la pagaban por matar. La próxima cita era dentro de tres días, esta vez no podía dejarse llevar, tenía una misión que realizar.
Se odiaba por no haberlo hecho. Por haberse dejado seducir y no estaba dispuesta a que volviera a ocurrir. Se quedó toda la noche en blanco pensando lo que tenía que hacer y cómo lo iba a hacer. Tragó saliva, saco el arma, la abrió, miró el cargador.. estaba vacío, lanzó un disparo al espejo donde se estaba reflejando... “te odio” se dijo a si misma.... “te odio”.. “lo has complicado todo. Ahora tienes que solucionarlo..."... Guardó el arma en el cajón de la mesilla, se tumbó en la cama e intento dormir. El tiempo se acaba.... Un continuo tic, tac retumbaba en su cabeza...

Debia completar su mision. Su entrenamiento deberia ayudarla a quitar de su mente y su corazon aquella noche y cumplir lo encomendado. Ya han pasado tres dias de aquello y aun tiembla al recordarlo. De todos modos, aquello seria una relacion imposible de continuar, su estilo de vida, su trabajo no se lo permitiria. Preparo el arma y la escondio en su espalda, recogio el cabello en una coleta y se disponia a salir a hacer su trabajo, cuando escucha pasos y de pronto la puerta se abre violentamente...
Sus ojos están a punto de salirse de las órbitas cuando ve aparecer en el umbral de la puerta al hombre que ha de matar. No necesita pensar qué hacer. En un movimiento fugaz, su mano empuña el revólver, apuntando a la cabeza del que ha de convertirse en su víctima. Su muerte será un paso más hacia su liberación, hacia la posibilidad de tener una vida normal algún día.
El hombre tarda unos segundos en reaccionar. Su mirada pasa del oscuro ojo del cañón del arma a los fríos ojos de ella, preguntándose si no se ha vuelto loco. Con la mano se coge el costado, bajo la chaqueta.
-¿Carla? -dice con voz inexpresiva, llena de incomprensión.
Ella no reacciona ante el nombre, no es el suyo, ni siquiera el que perdió hace ahora tanto tiempo, en otra vida y otro lugar.
El hombre cae al suelo antes incluso de que apriete el gatillo. La contempla con ojos vidriosos que ya no pueden verla. La chaqueta se abre, y queda al descubierto una gran mancha de sangre, contrastando con la blancura de su camisa. Ella mira el arma, fría en sus manos. No es ella la que le ha producido aquella herida.
Miles de veces había pensado en que llegaría este momento. El momento del arrepentimiento. Le habían enseñado y había aprendido con sangre, sudor y lágrimas que debía ser dura: "no sentir, no sentir, no sentir", ese era su tantra de los últimos 3 años. Pero, una vez más, el destino quiso que se mezclaran sentimientos con trabajo. Otra vez se dio cuenta que se volvían a mezclar el escalofrío del amor con el escalofrío de tener la sangre fría para apretar el gatillo. Pero esta vez no ha sido ella. Y eso aún la confunde más.
Recoge al hombre con todas sus fuerzas, y se prepara para cargar con él en el ascensor, meterlo en el coche y buscar una explicación a las últimas doce horas.
Ha llegado al garaje del edificio y a pesar de que hace una noche fría, nota como el sudor empapa su ropa.
Le cuesta introducir el cadaver en el maletero. Con las manos sudorosas, retira el flequillo de su cara. Abre el coche y tira la pistola en el asiento trasero.
Enciende el motor e intenta salir del garaje despacio pero sin pausa, no quiere llamar la atención. Un coche entra e intenta cubrir su rostro con la mano. La luz de sus focos la iluminan.
Una vez en la calle, no sabe a donde ir, que dirección tomar. No tenía un plan B. No contaba con una situación así.
Los rayos de la luna apenas iluminan. La lluvia ha empezado a caer suavemente.
- Bien -se oye decir a sí misma- si yo no he sido............... ¿quién ha sido?
No me habían dado plazo para hacerlo, pero se ve que tenían ganas de narices de quitarselo de encima. Aunque................. eso ................. significa que me estaban controlando..............
No entiendo nada. No...................... puñetasssssssssssss ¿dónde va ese loco? Es que ¿no ha visto el semáforo en rojo? Seguro que va ciego.
Piensa en la última noche que pasó con el individuo. No estaba bien mezclar trabajo con sentimientos. No, no lo está -se dijo-
Pero aún así, lo iba a hacer. Si, lo iba a hacer. Haría ese último trabajo. Él sería un recuerdo, un recuerdo que le trajo otro recuerdo de un pasado ya tan lejano que pensó que estaba olvidado así como el dolor que la dejó.
Uffff ¿A dónde voy? ¿Qué voy a hacer con el cadaver? ¿Por qué me lo he tenido que llevar si yo no he disparado?
Mira su reloj. Son las cuatro de la mañana. Algo tengo que hacer. Tendré que llamar a Don......... X por telefóno y decirle lo que ha pasado


Este es el mio:
Busco nerviosa en su bolso, el móvil tenía que estar en el. Se maldijo por llevar tantas cosas, después de revolver una y otra vez optó por vaciar el contenido del mismo en el asiento de al lado. No estaba el móvil, se mesó nerviosa la melena ¿Donde lo había dejado? Intento poner orden en la secuencia de los hechos, todo sucedía demasiado deprisa y no se sentía capaz de recordar con precisión.
Vio una letrero  de neón azul, se trababa de un bar y estaba abierto, detuvo el coche frente a la puerta y se dirigió hacía el con la idea de tomar un café que la despejase y al tiempo ganar un poco de tiempo para pensar.
El local disponía de varias mesitas estilo Thonet con sillas a juego este detalle la hizo sentir cómoda al mismo tiempo que se preguntaba que ante semejantes circunstancias pudiese reparar en este detalle, sin embargo se sentía más liviana por ello, se sentó en una de ellas, miró a su alrededor y vio a dos parroquianos sentados en la barra que charlaban animadamente entre ellos y con el camarero, no habían reparado en su presencia. Se trataba de dos chicos jóvenes y por la conversación parecían estudiantes que salían de una biblioteca cercana donde habían estado estudiando para los parciales del trimestre, sonaba una balada de Carole King, It’s too late, sonrío con ironía, sin duda era demasiado tarde.
El camarero se acercó a ella y preguntó que quería tomar.
-Un café solo por favor- respondió ella.
Le gustaba aquel lugar y aspiró el aroma del café, no quería pensar en el contenido del su maletero, no podía.



sábado, 2 de octubre de 2010

Sin final feliz.


Bailaba para ti contenta ajena al peligro que la acechaba.
Accionabas la cuerda de su mecanismo con una sonrisa cínica y la dejabas en el cañaveral, te gustaba ver sus alegres piruetas, bailaba con gracia, programada para hacerlo contenta, en cualquier lugar, bajo cualquier circunstancia sin importarle la fina cadena que le habías prendido al cuello para limitar su trayectoria.
Manos artesanas le dieron vida, elaboraron minuciosos engranajes que harían de ella la más delicada de las bailarinas, pieza única sin recambios, necesitaba de mimo y cuidado para seguir luciendo grácil y hermosa.


Con malas artes la conseguiste, no dijiste que tu intención era matarla poco a poco, te divertía destrozar lo que con amor se había creado y así lo hiciste con paciencia, sin prisa, con minucia en tu crueldad.
Te regaló muchos días y noches de baile sin fin, siempre encadenada pero sin perder su dulce sonrisa.


Con el tiempo su baile dejó de ser grácil, renqueaba por el descuido al que la sometías, pero se esforzaba en seguir su amable danza.
Finalmente cayó, se quedó en el suelo con los ojos llenos de sorpresa, quería danzar pero no podía, leves estertores la sacudían mientras tú sonreías con maldad.


Supo que era el fin y su mirada se tiñó de mudos sollozos.
La abandonaste en la oscura noche que pronta se afanó en poseer con su humedad a la dulce bailarina.



Gracias a Mar e India que me ayudaron en la selección del tema.








Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...